domingo, 28 de febrero de 2010

¿Latino= pasión?

Si bien es cierto que el estereotipo del latino ha cambiado en la televisión estadounidense y ya no sólo se nos relaciona con delincuencia, hay una característica que parece no cambiar y que seguirá estando presente: los latinoamericanos somos apasionados.

Uno podría pensar ¿qué tiene de malo? nos gusta demostrar que somos excelentes amantes y que nos dejamos llevar por lo carnal.

Sin embargo, el problema aparece cuando la característica principal del latino es aquella que lo relaciona con ser todo un don Juan y da lo mismo si es capaz de pensar o hacer aportes más allá del arte de la conquista.

Por ejemplo, en un capítulo de la serie Two and a Half Men, tuvieron como personaje invitado a Enrique Iglesias, quien representó a un carpintero mexicano (nótese que “nuestro querido” Quique en la realidad es español) el cual tenía a todas las mujeres de la serie enamoradas de él, pero al final del capítulo el galán mexicano perdió su trabajo justamente por la atracción que provocaba, sin importar que fuera excelente en su oficio.

Y la realidad es que los latino podemos ser trabajadores, solidarios o cualquier otra cosa, pero al parecer nuestra “pasión” lo opaca.

Esto no significa que nos demos golpes de pecho porque se muestre el lado sensual de los latinos, pero ya es tiempo de que seamos algo más, y si nos van a generalizar por lo menos que lo hagan en lo que somos buenos y no sólo en ser rompecorazones.

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